Cómo perdemos el control
Una mirada psicológica a la desregulación emocional
¿Qué ocurre cuando “perdemos el control”?
Desde la psicología cognitivo-conductual, la pérdida de control emocional no es algo que aparezca de la nada. Es el resultado de la interacción entre tres niveles: lo que tu cuerpo siente, lo que tu mente interpreta y lo que terminas haciendo. Es una escalada que sigue un proceso identificable, aunque en el momento parezca instantánea.
En términos generales, existen dos patrones extremos de desregulación:
1. Patrón inhibido: el bloqueo emocional
En este patrón, la persona ante una situación de tensión experimenta una inhibición de su expresión emocional. No es que no sienta; es que no consigue sacar fuera lo que le ocurre.
Se manifiesta como dificultad para expresar lo que piensas, bloqueo mental y conductual, y tendencia al retraimiento y la evitación. Desde fuera puede parecer calma, pero por dentro la tensión se acumula.
A nivel psicológico, este patrón genera una disminución progresiva de la autoestima, sensación de incapacidad para defender los propios derechos y una acumulación de tensión emocional que, paradójicamente, puede terminar estallando en explosiones desproporcionadas precisamente porque no ha habido regulación previa. La persona que "nunca dice nada" un día explota, y la intensidad de esa explosión sorprende a todos, incluido/a a ella misma.
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